Tuesday, December 12, 2017

Un MBA para acceder a la elite profesional

Noviembre 24, 2010 por admin · dejar comentario 

La demanda de estos programas se ha disparado con la recesión. La tendencia, observada en escuelas de negocios de todo el mundo, responde a una doble estrategia del profesional: mejorar su empleabilidad y blindar su puesto de trabajo ante futuras crisis.

El precio medio de un MBA clásico, el rey de los másteres, en una de las principales escuelas españolas oscila entre 40.000 y 90.000 euros, dependiendo de la modalidad elegida, el perfil del alumnado, la intesidad del programa y su ámbito geográfico. Sin embargo, a pesar del elevado coste económico, en los últimos dos años muchos profesionales han visto en estos posgrados su propio salvavidas laboral. Según un estudio del Graduate Management Admission Council –un organismo internacional que gestiona el GMAT, el examen más utilizado en los procesos de admisión–, el 70% de los centros de formación de todo el mundo asegura haber incrementado su volumen de solicitudes durante el año pasado. Paralelamente, el número de personas que se examinaron de esta prueba se disparó un 7,5% a nivel global.

En la escuela de negocios Esade dan buena cuenta de este aumento de candidatos. Sólo en 2009 el número de solicitudes creció un 40% respecto a 2008, una tendencia que, aunque más leve, continúa en 2010.

Solicitudes
“El MBA es un programa anticíclico”, explica Nuria Guilera, directora de estos másteres en Esade, que señala que hay dos motivos que justifican este incremento. “Por un lado, algunos de los candidatos han perdido su puesto de trabajo y consideran que una buena forma de potenciar su empleabilidad pasa por mejorar su formación. Por otro, la propia situación económica genera tal incertidumbre que muchos de los profesionales que siguen en activo deciden mejorar su currículo con el objetivo de poder afrontar con más seguridad las crisis que encontrarán a lo largo de su carrera laboral”. No obstante, aunque el montante de solicitudes aumente, las escuelas no suelen ampliar el número de plazas. Tener más candidatos simplemente les permite bucear en más currículos y, en consecuencia, localizar los perfiles de alto rendimiento. Así, por ejemplo, de cada diez solicitudes que recibe, el IESE Business School oferta sólo una plaza. ¿Merece la pena tanto esfuerzo económico y personal? A tenor de las cifras, sí.

Según datos proporcionados por esta escuela de negocios, el 75% de sus alumnos de MBA consiguen un contrato laboral antes de finalizar el posgrado, mientras que un 7% emprende su propio negocio. Además, diez años después de terminar el máster, un tercio de los antiguos alumnos trabajan como autónomos en una empresa creada por ellos mismos. “Esto es así porque muchos de los estudiantes terminan trabajando en grandes multinacionales y asimilan plenamente el funcionamiento de los engranajes del mundo empresarial”, asegura Javier Muñoz, director de admisiones de la escuela de negocios de la Universidad de Navarra. A pesar de los que pueda parecer, conseguir una mayor remuneración no se encuentra entre los prioridades de los alumnos de estos programas. Aun así, conviene señalar que, por ejemplo, los profesionales que proceden de India y que terminan trabajando en la city londinense multiplican por diez su salario tras cursar el máster, de acuerdo con la información proporcionada por IESE Business School.

Experiencia laboral
Sin embargo, el MBA no siempre es garantía de éxito profesional. Las escuelas recuerdan que es importante que el candidato se plantee su realización una vez que cuenta con cierta experiencia laboral, en parte porque, entre otras cosas, el aprendizaje de las materias se desarrolla gracias a la aportación personal de cada uno de los participantes de las sesiones. Los centros de posgrado también valoran que se trate de personas ambiciosas, motivadas por trabajar en equipos diversos y preocupadas por su propio desarrollo personal.

Sirva de ejemplo el perfil de Guiomar Rodríguez. Esta joven mejicana tenía cuatro años de experiencia en márketing cuando decidió dejarlo todo y venirse a España a estudiar un MBA en Esade. Su objetivo profesional no sólo era consolidar su carrera laboral, sino que también esperaba obtener una visión general del negocio que le permitiera poner en marcha una empresa propia. Hoy participa en el International Career Developement Programm de Novartis, un programa para talentos de alto potencial, y mantiene la ilusión de seguir aprendiendo de los mejores para iniciar su proyecto personal.

Contactos
Otro de los grandes atractivos de esta formación es la oportunidad única que brinda para hacer networking de primer nivel. Las empresas saben que los alumnos de un MBA constituyen una cantera de profesionales excelentes y hacen de las escuelas un canal de reclutamiento básico para sus departamentos de recursos humanos. Casi nunca esperan a que los mejores alumnos de cada promoción finalicen el programa. “Las organizaciones conocen las capacidades técnicas que debe tener un estudiante de MBA. Buscan una diferenciación de candidatos en capacidades de gestión como trabajo en equipo, liderazgo, comunicación y negociación”, detalla María de Carlos, directora ejecutiva de los programas MBA de IE Business School.

Esto es lo que L’Orèal encontró en Martín Moscardi, graduado por este centro en diciembre de 2008, sólo tres semanas después de que la empresa de cosméticos le contratase para su área comercial. “Es cierto que las compañías te ofrecen más oportunidades laborales cuando haces este tipo de programas, pero no basta sólo con esto. Es fundamental trabajar activamente durante el máster, esforzarte por participar y por aprender”, recuerda este uruguayo, para el que más que otra cosa, un MBA es un “escaparate profesional”.

Lo que está claro para Javier Muñoz, del IESE, es que el alumno que hace un MBA tiene un seguro de vida laboral. “Estas credenciales le van a servir durante toda su carrera y le aseguran un acceso a puestos, empresas, sectores y países que hubieran sido casi inalcanzables sin esta preparación”, afirma. De hecho, dos tercios de los profesionales cambian de sector una vez que termina su formación ejecutiva, mientras que el 75% decide continuar su carrera en el ámbito internacional. El camino para encontrar un empleo se allana. “A lo largo de un curso, el alumno realiza casi un millar de casos prácticos, un entrenamiento que contribuye a diferenciar su candidatura en cualquier proceso de selección”, indica Muñoz.

En cualquier caso, la agenda de contactos no sólo se nutre con los teléfonos de los directivos, sino también con los datos personales de los compañeros de clase. Algunos son licenciados en Administración y Dirección de Empresas, otros son médicos, arquitectos o deportistas… No todos tienen objetivos profesionales similares ni proceden del mismo país, pero a todos les une su sana ambición por ocupar un asiento en la cúpula directiva.

Fuente: expansion.com

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