Thursday, December 14, 2017

¿Es negocio un MBA?

Marzo 18, 2010 por admin · dejar comentario 

El MBA es la alternativa de capacitación preferida por muchas personas que desean mejorar sus aptitudes directivas. Pero, ¿es rentable? Aquí, algunas pautas para calcular el retorno de la inversión…

El MBA es la alternativa de capacitación más importante que se presenta a las personas que desean mejorar sus aptitudes directivas.

En los Estados Unidos, país pionero y líder indiscutido en la industria de la capacitación de posgrado, la mejora de carrera resultante de dicha capacitación es la motivación principal para realizar un Master en Administración de Empresas, con el 71% de las respuestas positivas.

Para satisfacer ese deseo de progreso, dentro de los criterios de elección del programa se destacan la reputación de la Escuela (85%), la empleabilidad (81%) y el retorno sobre la inversión (80%).

Por que hacer un MBA

criterios eleccion

Por estos motivos, no debería llamar la atención que los principales rankings de Escuelas de Negocios del mundo ponderen especialmente la empleabilidad resultante de cada programa.

En el ranking anual de Financial Times, el 45% de los indicadores utilizados para comparar los programas de MBA a tiempo completo y a tiempo parcial se ubica dentro de una categoría titulada “Progreso de Carrera de Graduados”.

Son medidos y analizados en forma comparativa, entre otros, los siguientes indicadores:

1) Porcentaje de aumento de salario

2) Salario a los 3 años de graduarse

3) Efectividad de los departamentos de colocación de graduados

4) Porcentaje de la colación empleada a los 3 meses de finalizado el programa

Para el Financial Times, el conjunto de indicadores de progreso de carrera ponderan un 59% en la ubicación final de los programas en el ranking.

Si analizamos el ranking de BusinessWeek, elaborado cada dos años y observado con especial atención dentro de los Estados Unidos, vemos que la situación se repite. Los empleadores aportan el 45% de la información utilizada, y son seguidos en forma explícita indicadores tales como:

1) Salario medio pre y post programa

2) Porcentaje de alumnos con oferta de trabajo para la fecha de graduación

Por supuesto que la Argentina no es Estados Unidos. Además de la diferencia estructural de que el 99% de las personas que cursan maestrías en Argentina lo hacen en formato de tiempo parcial (el equivalente al Executive MBA extranjero), la información de la industria local es escasa y dispersa, y las remuneraciones de las empresas no son del todo conocidas y publicadas (este problema no es un patrimonio exclusivo de Argentina, sino que es extensivo a toda la región).

De esta manera, se torna especialmente engorrosa o errática la tarea de realizar mediciones de mejora laboral de los egresados de las maestrías, limitando las posibilidades de elaborar comparaciones útiles para orientar las decisiones de los aplicantes.

No obstante, los aplicantes a una maestría poseen siempre disponible la opción de realizar un análisis del retorno de la inversión en determinado programa.

El cálculo de la TIR de una maestría, al igual que cualquier análisis de inversión, debe realizarse sobre la base de información lo más precisa posible, considerando con detenimiento las siguientes variables:

Monto a invertir: En este ítem se debe incluir el costo del programa (aranceles y material de estudio), y eventualmente los costos diferenciales de vivienda en los casos donde realizar el programa implique una mudanza.

También se deben incluir los costos de oportunidad, esto es los ingresos resignados como consecuencia de realizar el programa.

Aquí entra en juego el salario que se deja de percibir al iniciar la maestría (para los programas a tiempo completo) y los aumentos de salarios no logrados como consecuencia directa de realizar el programa (un valor difícil de determinar, pero siempre presente).

La totalidad de estos costos incurridos e ingresos resignados constituyen el monto total a invertir.

Ingreso diferencial: Esta variable mide el diferencial de ingreso entre el momento en que se inicia el programa y algún momento posterior a su finalización. Es práctica habitual en otros lugares que este momento sea, primero a los 3 meses de finalizado el programa y luego a los 3 años.

Horizonte de repago: El valor de esta variable es fijado por el propio candidato, considerando el período en el cual desearía ver repagada su inversión.

Aquí es tan válido un horizonte de repago de 2 años (si el candidato se ha endeudado por un período similar y ha comprometido la cancelación de esa deuda en el mismo período), como uno que concluya al momento de la jubilación.

Una vez identificados los ingresos y gastos resultantes de la inversión, y definido un período de repago, es posible realizar el cálculo de la tasa interna de retorno de la inversión.

A continuación, presentaremos dos sencillos ejemplos que ilustran la conveniencia de realizar este análisis.

El caso de un MBA full time en el extranjero: Consideremos un individuo de 30 años de edad, que decide abandonar su trabajo en Argentina para realizar un MBA a tiempo completo en el extranjero en algunas de las 50 mejores escuelas del mundo, volviendo al país ni bien finalizado el mismo.

Asumiendo gastos totales por $728 mil (la matrícula correspondería el 50% de dicho valor), un ingreso diferencial de $110 mil anuales (resultante de un salario resignado del orden de los $90 mil anuales versus ingresos nuevos logrados del orden de $200 mil anuales) y un horizonte de repago del resto de la vida útil del candidato hasta su edad de jubilación (65 años menos su edad actual), esto arroja una TIR del 30%.

En este caso, la inversión se repaga a los 3,4 años.

El caso de un MBA part time en la Argentina: Supongamos el mismo individuo y el mismo horizonte de repago. Pero, en este caso, la persona decide realizar una maestría a tiempo parcial en la Argentina, en alguna de las 6 mejores escuelas de negocios, sin abandonar su trabajo actual.

Asumiendo gastos sensiblemente menores, del orden de los $60 mil (en este caso, el 95% sería por costos de matriculación y no habría ingresos salariales resignados), y un diferencial de ingreso de $40 mil anuales (resultante del mismo salario inicial y de nuevos ingresos logrados del orden de $ 130 mil anuales), entonces la inversión arrojaría una TIR del 184%.

En este caso, la inversión se repagaría en 1,4 años.

Como se mencionó antes, estos ejemplos están plagados de sobresimplificaciones. Por ejemplo, que el diferencial de ingresos se mantiene a lo largo de la totalidad de la vida útil del proyecto, o que la totalidad de los ingresos diferenciales son consecuencia directa del programa.

Pero igualmente son muy útiles para remarcar la conveniencia de identificar y cuantificar con la mayor precisión posible los montos y plazos involucrados en el análisis del cálculo de la inversión en una maestría.

El vínculo fundamental entre estos ejemplos y las motivaciones mencionadas al comienzo de la nota se da en las nuevas responsabilidades (hipotéticamente mejor remuneradas) a los que pueden acceder quienes hayan completado una maestría.

Las maestrías no son una respuesta única a las necesidades de capacitación de todos los individuos, sino que son programas que complementan y desarrollan habilidades de gestión (aptitudes) diversas, útiles para mejorar el rendimiento profesional en diferentes funciones laborales y entornos competitivos.

Cuando una maestría es una mala inversión

Realizar una maestría puede ser una muy mala inversión si:

1) No se tiene identificada el área o industria en donde se desea desarrollar una carrera profesional ascendente y promisoria

2) No se conocen las habilidades requeridas para el desarrollo de una carrera ascendente en dicha industria o lugar específico

3) No se ha realizado un mapeo preciso de las falencias de capacidades que el candidato posee para competir por dichas posiciones, y para desenvolverse adecuadamente frente al desafío

4) No se ha realizado un riguroso proceso de identificación del programa y escuela que mejor subsane y desarrolle esas debilidades o necesidades de formación que el candidato posee

Ahora, si lo analizado anteriormente se realiza en forma rigurosa y si se hacen en forma apropiada los números, es posible que el candidato haya preparado el terreno para desarrollar una carrera plagada de satisfacciones.

A modo de síntesis, realizar una maestría en Argentina puede tener enormes ventajas en términos de progreso de carrera, a pesar de que los rankings locales elaborados no provean un sistema de señalización comparativo que vincule las propuestas de las escuelas con la salida laboral.

La alternativa de calcular ex ante una TIR y de sensibilizar algunas variables siempre existe, y es recomendable hacerlo en forma rigurosa.

Finalmente, y como ya lo indicaba Séneca hace miles de años, si no se sabemos a donde deseamos ir, cualquier viento (¡o ninguno!) nos resultará apropiado.

Es imprescindible que el candidato identifique no solo el terreno en donde desea competir y progresar, sino también las habilidades directivas relevantes y ganadoras para ello. Sólo a partir de allí estará asegurando que el dinero y esfuerzo estarán siendo puestos en la inversión adecuada.

Juan María Segura
Director de Latamview

Fuente:Materiabiz.com

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